11:03 CINCOMENTARIOS

Es cierto que el gol al minuto desinhibió y propició el sometimiento de un equipo sobre otro. Pero, que no reste méritos a la preparación, a la cocción y al entendimiento de qué hacer y cómo ejecutarlo. Cruzeiro produjo con los pies, lo que la sapiencia y el fulgor de sus armas avizoró en la previa. Resignó su esencia Verde Amarela, y con la contundencia empíricamente comprobada, fue corto, validó su sistema defensivo al poner a todos sus hombres detrás de la línea del balón, y letal para desplegar el contragolpe ante un rival que evidenció su peor faceta defensiva, una verdadera máquina desaceitada y de rendimientos muy por debajo de su nivel.
En la primera jugada, Braña tuvo que largarla rápido ante la presión activa y agresiva de los hombres del Azulao, y el balón lo capturó en la puerta del área Wallyson, que con Ré encimándolo, sacó un remate que se elevó por el rebote en el propio colorado, y se le metió por encima a un Orión que se había adelantado para achicar el arco.
Estudiantes adelantaba líneas pero no lo hacía en bloque, como en lo doméstico dio sobradas muestras. Flojo en la transición del pasaje ofensivo a posiciones de marca, a los 18' Braña salió lejos de su zona de cobertura y, no sólo que no cumplió con el corte a tiempo de la contra, sino que se llevó un flor de caño de Montillo, que le cambió el sentido a la jugada con un pelotazo para el zurdo Roger, que enganchó a Verón para su diestra, y desde la medialuna del área grande la ubicó pegadita al poste.
El partido estaba clarito. Uno que esperaba unido, juntos detrás de la línea de la pelota, y cuando podía se desplegaba en el campo ubicando rápidamente las zonas libres por donde profundizar, y el otro que buscaba, desordenado, sin ideas ni fórmulas visibles, y al adelantarse, cedía muchos espacios. Ese desorden a la hora de ir hacia adelante en pos del descuento, descompensó roda la estructura ósea y los conceptos básicos del equipo. Iba, pero mal, y volvía peor. Braña, de flojísima actuación, tenía que correr a todos, y no hacía pie junto a los de la última línea, que encima sufrían el chispazo de los efímeros –pero de excelente ejecución- contraataques. Roger jugó a espaldas de Mercado, y habilitó la diagonal de Montillo, que no le tembló el pulso para dominarla y gambetear a Orión y marcar el terceroCruzeiro, sedado por la abrumadora diferencia en todos los aspectos establecida en la etapa inicial, bajó en intensidad pero no en eficacia. Verón absorbido por Henrique, idéntico a la Gata, diluido entre Victorino y Gil. De otro lado, Roger hacía de eslabón entre la salida y el inicio del circuito de fútbol, y con un Montillo clarito para llevarse a Braña a pura velocidad y desequilibrio.Cada vez que el Azulao llegó, fue profundo y efectivo. Gilberto subió por su andarivel, y de un despeje de los centrales hacia el sector derecho, la Ardilla Montillo la empalmó con el empeine y la colgó en el ángulo más alejado. Cosa juzgada desde hace rato. Los muchachos del Pincha no entendían cómo un conjunto le estaba pegando semejante peludo, y como todo brasilero, se floreaba en las buenas migas. El quinto se dio como más cómodo le gusta jugar a los de Belo Horizonte, de contra. Aprovechando que los volantes no retrocedían y dejaban muy expuestos a los 3 del fondo, que tenían que salir a cortar demasiado lejos de su arco y dejaban terreno limpio para aprovecharlo. Thiago Ribeiro desbordó por la derecha y cedió para que la empujara Wellington Paulista, que no pudo entre el remolino de piernas y la salida de Orión, pero en el rebote apareció de atrás Wallyson y la metió con su pelvis.



IVÁN ISOLANI

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