19:16 GRAN VICTORIA ACADÉMICA

En un principio, predominó la pierna fuerte, las constantes interrupciones y parates por el ida y vuelta de patadas por uno y otro lado. En este contexto, sobresalía la enjundia de los Zucullini, la presencia de los Barrientos, quedando en el anonimato el desequilibrio de Gio Moreno y el buen pie del mago Grazzini.
De los dos, Racing era el que de a poco iba imponiendo condiciones. Por los carriles, Pillud y Licht cada vez adelantaban su punto de partida, y ya bien definidos como volantes, era ellos y no al revés, los que sometían a los hombres del Albo. Con el empuje de Zucullini desde el círculo central, la Academia se acomodaba mejor que si rival en la transición de defensa a ataque. Hauche sólo de punta, y Lugüercio se retrasaba a la altura de Gio para armar el circuito de juego.
A partir de la media hora de juego, el uruguayo Rodríguez le tomó la mano a las subidas de Pillud, entre Barrientos y el Cabezón Sánchez e hicieron patrones en el medio por sobre la polenta de Zucullini, en decreciente valor. No apareció Grazzini para enganchar el hemisferio defensivo con la parte de arriba pero, sí algunos toques de Fabbiani, que validaron y equilibraron el empate técnico en las tarjetas de la etapa inicial.
Con Barrientos encima de Moreno, en un duelo muy hablado, el complemento se volvía ordinario, trabado y sin sensibilidad para imponer el desequilibrio por sobre los anticuerpos defensivos. El trámite lo tenía al local, más adelantado en el campo, incorporando a los laterales con mayor asiduidad, abarcando la longitud del cuerpo, pero llegaba hasta la puerta del área, y se por la pesadez de las torres, carecía de los movimientos al vacío para provocar el error.
Y Racing esperaba el momento replegado en su mitad. Promediando los 30, cuando la necesidad de la Academia pasaba por la falta de un faro que se fajara con los centrales, Gio provisoriamente usó su contextura para bajarle el balón a Hauche, que tras pelearla dentro del área gambeteara en una baldosa a Brau, y definiera cruzado para abrir el marcador, cuando ya el conjunto de Avellaneda no encontraba la manera para hacerse del balón.



IVÁN ISOLANI
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