23:19 NADA FALCIONI ESTA ACTUACIÓN

Previsibles. Sí. Anunciados. También. Y claro, ante la falta de los encargados de mover la sortija en la calesita, buenos son los caballos y los avioncitos para animar la noche. Con mucho orden y sacrificio físico para suplir la escasez de ideas, Boca pudo más que un Racing tibio en la ofensiva, y con un pase de 70 metros de Javier García para Mouche, el 7 bravo se encargó de marcar el único pase a la red en Avellaneda.
En el inicio la Academia se erigía por usar los andenes laterales como su fuente principal de movimientos. Con un Pillud tomando envión por la derecha, respaldado detrás por el paraguayo Cáceres, iba e iba en el mano a mano con Monzón, y ayudado por el demonio Hauche, hallaba por ese sector algunas grietas en la marca de Monzón. Lo mismo ocurría con la subida de Licht, que le ganaba a Clemente por velocidad y empuje. Rivero más desgastando energías para cubrir y suplir el mal primer tiempo de Somoza y el desacomodo de Battaglia, Boca no era el protagonista y se debía replegar para intentar, con la movilidad de Mouche por ambos costados, algún contraataque salvador.
Por momentos, sólo por las manos salvadoras de Javier García, los de Russo no cantaban victoria. Primero una volada monumental para cachetear un cabezazo de Lugüercio tras un centro de Pillud. Luego, al Chaco Martínez que le ganó en un córner a Insaurralde. Racing merecía más suerte, pero de a poco, con la transición y la validez al inicio del circuito que le daba por derecha el Burrito Rivero, que iniciaba los ataques y rápidamente buscaba acercarse al poseedor de la pelota para ser descarga, la presencia firme de Somoza parado como 5, ganándole por experiencia y presencia el mediocampo al juvenil Poclaba, y las buenas intenciones de Mouche, equilibraron la balanza y le dieron un cierto empate técnico al conjunto visitante.
En el complemento, uno que había arrancado oficialmente el 2011 plagado de dudas, para otro que quiere que este año sea su año. De un saque larguísimo de García, que aprovechó que el retroceso de los jugadores de la Academia, tras un balón parado a favor, todavía está en plena pretemporada, que sobró a Palermo, y le cayó a Mouche, que estaba navegando al área, y con su hábil zurda definió entre las piernas de Dida De Olivera.
Ya sintiendo el trajín de las vueltas dadas, el Xeneize replegó sus alas, cerró los caminos en los tres cuartos de cancha, cubriendo con las entradas y salidas de los zagueros a espaldas de los dos contenciones, y así obligó a la Academia a abusar del mano a mano de sus hombres externos. Licht y Pillud, también ya fatigados de tanto intentar la profundidad, fueron bien manejados por los volantes y los laterales.




IVÁN ISOLANI
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