21:36 CARÁCTER Y POTRERO

Como el amor propio y la rebeldía interna, que surge en los fueros internos, y que se va haciendo carne –previa hervida de sangre- y hace que todo acto se vuelva el pasaporte hacia algo mejor.
Bufando como un toro que tiene enfrente, no una cosa roja sino 11, los pibes del Sub 20 salieron eyectados desde el pitazo inicial del local Carrillo a pasar por encima a la Rojita. Y claro, resentidos y con el shampoo sin enjuagar después del lavado de cabeza de Perazzo ante un primer tiempo pésimo, sin juego en el medio, y sufriendo en defensa ante la velocidad y la verticalidad del conjunto trasandino.
Ya al minuto, Iturbe demostró que su endemoniada gambeta lanzada en carrera, no tenía antídoto en los últimos metros del campo. Eso daba la pauta de que la cara estaba por lavarse en el corto plazo.
Un puñado de minutos después, Araujo mandó un centro algo pasado al segundo palo, y alejado del a proyección de Tagliafico, que entrando al área fue mínimamente camiseteado por el volante chileno que lo perseguía, pero suficiente para que el referee cobre penal. Y en ese mismo arco que vio el yerro de Araujo vs Ecuador, fue testigo de la buena ejecución del Chuky Ferreyra, abriendo el pie y empatando el match.
No conforme con el punto, siguió quemando aceite y pasando revoluciones ante un Chile que acusaba el golpe, y tenía el mal recuerdo del 1-5 ante Brasil. A los 16’, Iturbe inició su cruzada casi en el círculo central, y fue galopando –fiel a su impronta- y pasaron 1, 2 y hasta 3 inútiles oposiciones hasta que, dentro del área, definió con la menos hábil al primer poste del arquerito Santis.
En esos 16 minutos nomás, del infierno al cielo sin purgatorio mediante. Precisos los pases, seguridad en la transición ataque-defensa, y con mucho potrero de los de arriba. En la segunda clara en la que a Iturbe le dieron espacio y tiempo para desplegarse, desbordó por la izquierda, y de no haber sido por el pie estiradísimo de Santis, la empalmada como venía de Ferreyra hubiera inundado la red.
Pero ese era el camino a transitar: hacer nacho el terreno y alargarlo. Por la derecha esta vez, Ferreyra guapeó hasta encarar al propio arquero, y de su centro atrás, apareció otra vez apoyando la ofensiva el lateral de Banfield Tagliafico, que estampó una buena definición para hacer pata en Arequipa.
El final no fue el merecido, porque el cansancio hizo mella en los pibes. Y faltando poco, Pintos pivoteó para que el otro punta, Gallegos, como venía, le rompiera el arco al sobrio Andrada.



IVÁN ISOLANI
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