13:23 ARRANCÓ AFILADO

Fiel a su estilo, e imprimiéndole una verticalidad que parte del rigor en la zona céntrica, JC Falcioni inició su periplo como DT de Boca Juniors, y lo hizo con una buena victoria ante Independiente por 2 a 0 en el torneo veraniego que se desarrolla en Mar del Plata. El Pochi Chávez en la primera etapa, y un cabezazo del Chaco Insaurralde de arranque en la segunda, configuraron una tarea que deja muchas certezas de lo que será el modelo 2011 del conjunto de la Ribera.
Dos líneas de 4, con el desdoble de los carrileros para colaborar con la recuperación y la oposición de espacios, y cuando el doble pivot central lograba recuperar el balón, se desplegaban y trataban de arrimarse a la posición de Mouche, más recostado sobre la derecha, y Viatri más para la pelea entre los centrales.
In Independiente, las pocas veces que se pudieron juntar el Patito Rodríguez y Matías Defederico, demostraron que, a pura velocidad y precisión, son capaces de romper cualquier tipo de marcación. En los primeros minutos, Medel destruía y barrenaba desde su posición para nada estática en el círculo central, y Méndez era el encargado de salir a presionar a Battión o a Iván Pérez para que no pudieran darle inicio al circuito de fútbol.
A los 43 del primer tiempo, cuando parecía que a Méndez se lo comía la marca por goloso, cedió en un segundo de lucidez para Chávez, que se hamacó de derecha al centro y, la empalmó de zurda para clavarla a media altura y marcar el primero.
De arranque, las marcaciones del Rojo se quedaron muy estáticas, y lo aprovechó Juan Manuel Insaurralde, que a la salida de un corner no tuvo más que poner la testa y ubicarla cerca del poste derecho. De ahí en más, el Xeneize controló la pelota de banda a banda, con muy interesantes presentaciones de Chávez y del pibe Colazo para tratar de abastecer a los de punta.
De las aristas a tener en cuenta, se vio ya la mano de Julio César al ver cómo Boca presionaba bien arriba, en la salida del rival, con mucha movilidad y sacrificio de los delanteros, que volvían casi hasta el círculo central, para hacer al equipo más compreso y achicarle caminos de salida a un Independiente que no tuvo resto para salirlo a buscar.
IVÁN ISOLANI