20:54 UNIPERSONAL DEL LOCO

Con un Martín Palermo en un nivel extraordinario, y mostrando conceptos básicos del manual de Julio César Falcioni, como lo son la marca, la solidaridad del compañero y estar siempre bien ubicado, Boca Juniors le ganó en el primer superclásico del 2011 River por 2 a 0, con un muy bonito gol del chico Nicolás Colazo, y un cabezazo del eterno Martín que se le metió a Carrizo en la ratonera. En Boca sonríen, y en el Millo hay interrogantes.
El Xeneize lució sólido, convencido de que para tener la pelota, primero había que hacer el esfuerzo de correr siempre en bloque y con la validez de las coberturas de los compañeros para recuperarla. Somoza y Rivero, de muy auspiciosas presentaciones, se encargaban de hacer de aduana por el centro del campo, y bloquear lo que era la movilidad de Lamela o de Lanzini. Entre Chávez, comandando gran parte de las acciones desde su estadía por el sector derecho, y Colazo por el otro sector, los carriles lograban su propósito de desagotar la zona de volantes de la presión que intentaba River hacer sobre la salida xeneize, y tratar de estar bien abiertos para asistir a Palermo y Mouche en la ofensiva.
A los 10 minutos, entre Mouche y Chávez la armaron por derecha, vino el centro para Palermo que, mano a mano con Ferrero cedió para la entrada libre y gratuita de Nicolás Colazo, que al no ser perseguido por Ferrari en el retroceso, tuvo tiempo para ubicarla de zurda al ángulo más alejado de JP Carrizo. Un gol que retraba el juego de banda a banda que intenta Falcioni predicar cuando no está en cancha Román Riquelme.
Entre Caruso e Insaurralde lograban maniatar a Pavone y su potencia, el tucu Pereyra no podía con el Pampa Calvo y la colaboración del Pochi Chávez, y en el desequilibrio, Somoza se hacía patrón del medio cortándole los caminos a Lamela.
El loco Palermo algo tenía para objetar en esta noche marplatense. Presente dentro y fuera del área, el titán llevaba la bandera del juego de su equipo, y cada vez que intervenía, lo hacía con decisión y precisión. Tanto es así que, de un centro de Clemente en una de sus pocas escaladas, Palermo le ganó a Maidana de anticipo y, ubicó la pelota bien pegada al palo más lejano de Carrizo, que se mostró lento de reflejos para tirarse.
En el complemento, el poco peso ofensivo de River se combinó con la solidez que mostraba Boca con el triángulo entre los centrales y el ex Vélez Somoza. Mouche, de buena noche, mostrando credenciales para hacerse con el lugar de acompañante de Palermo en la ofensiva, sacando a los rivales de su posición y encontrando, a espaldas de los laterales volantes millonarios, su punto de partida para jugarse el unipersonal ante los stoppers.
IVÁN ISOLANI