Con un primer tiempo entretenido, con un poco de River de arranque, y luego del empate de Palermo, Boca se asentó en el campo y mostró la regularidad de los anteriores partidos. Fue empate nomás entre Millonarios y Xeneizes en el mundialista de Mendoza, con goles de sus centrodelanteros. Abrió la cuenta Pavone, y lo empató Palermo tras un error del juvenil Chichizola.River, más inteligente, abarcando toda la geografía del campo y siendo preciso en las maneras de correr, presionaba y sorprendía a un Boca que intentaba hacer lo mismo que en Mar del Plata. Compacto, con las líneas juntas y con un Almeyda marcando en paso desde el círculo central, River no dejaba que Somoza y Rivero funcionaran en la salida Xeneize, y que tuvieran que deshacerse del balón casi de primera, porque enseguida tenían la presencia de un hombre encima instigándolo.
A los 7 minutos, Lamela, que por la banda sólo daba indicios de ubicación para el retroceso, se volcó en una buena diagonal hacia el centro a pura velocidad y gambeta, y cedió para Almeyda, que ubicó sólo a Buonanotte abierto, a espaldas de Calvo, y éste mandó un centro al segundo palo, para que el Tanque Pavone le ganara las espaldas al Chaco Insaurralde, y en 2 oportunidades, lo tuviera hasta que por fin logró meter la pelota ante las estiradas de García.
Entre Almeyda y Acevedo copaban la parada en el círculo central, presionando bien arriba y cortando el circuito de juego en los pies de Somoza. Tras el gol millonario, Boca corría sin la pelota, y cada uno de los piques eran meras carreras aisladas que siempre terminaban con el corte y la buena ubicación de algún jugador de la Banda. Pavone era otro que, ante cada pique suyo, hacía temblar a los centrales, demasiado nerviosos e imprecisos.
Este clásico tenía otra tónica, con un River que había aprendido de la lección de Mar del Plata y esperaba en su campo, replegado, para lograr recuperar el balón y salir rápido de contra. Con Lamela y Pereyra haciendo la banda, pero con tendencia a tirarse al medio para tener panorama de juego, e intentar juntarse con Buonanotte y así, abastecer a Pavone como única referencia.
En el momento en que Boca se hallaba más perdido, y con pocos recursos para contrarrestar la buena oposición del Millonario, Clemente ubicó a Colazzo lanzado en carrera ante Maidana, y el zurdo mandó un envío a media altura al centro del área, que Chichizola salió a cortar, pero no ubicó el cuerpo detrás de las manos, y sumado a la polenta del centro, la bocha se le escapó y le quedó servida para la cabeza del Titán Martín Palermo, que no tuvo más que empujarla para decretar el empate.
Boca, de ahí en más, fue enderezando el trascurso del juego. Porque entre Somoza y Rivero, se repartían el patrullaje del sector medio, y le arrebataron de a poco el medio al Negro Acevedo, que ya no tenía la presencia del comienzo al lado de Almeyda, que ahora era el encargado de correr y salir a barrenar a los costados.
El complemento fue una sombra de ambos. Porque River, con menos oxígeno y más incertidumbre tras el empate, no lograba soltar a los aleros por los costados, y arriba Buonanotte no se hallaba. Y Boca intentaba por el lado de Chávez, que tenía la cooperación de Mouche para intentar aprovechar la espalda de Lamela y jugarse el mano a mano con el uruguayo Díaz.
Sin situaciones, y ya extenuados, ambos se fueron conformando con la igualdad, que decretaba campeón de la copa Luis Nofal a Boca Juniors, por haber ganado el chico en Mar del Plata.
IVÁN ISOLANI
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