El hombre iba y venía cansinamente. Miraba la práctica con su gorrita y los shorts rojos del club. Mucho no le gustaba lo que veía. Intercambiaba conceptos y con la mímica, acentuaba su discurso con sus colaboradores. Con las manos atrás y rodeando el círculo central con la vista, comenzó a ejecutar el plan B, que gozaba del confort de sentirse ganador. Mucha diferencia no hubo en la práctica.Sin un norte en su frente, encaró a los que habitualmente ocupaban sobre las colchonetas, y no hizo más que soltar unas pocas, pero consagradas frases a sus dirigidos. Luego se dirigió a la concentración del predio de City Bell, perseguido como un puntero por la mesa chica de referentes del plantel -Verón, Braña, De Sábato y Benítez-, y les explicó sencilla y concretamente que renunciaba. Primero, caras de sorpresa para luego, y viendo que a tentación de lustrar la chapa de campeón no respondía en la mente de Pachorra, además de ser unas de los puntos en la Copa Libertadores, alguna palabra más del barrio que de una charla entre racionales surgió, con la unilateral función de tocarle los fueros internos al hombre.
De esta manera, Alejandro Sabella decidía hacerse a un lado del banco del Pincharrata. En orden decreciente de razones, el desgaste con los dirigentes por la política de incorporaciones, parece haber adquirido una preponderancia casi unánime. Llegaron el Pitu Barrientos por estos 6 meses sin cargo, un nombre aceptado por el entrenador. También, el lateral Nelson Benítez, el plan B del apellido deslizado por Sabella, que era Lucas Licht. Y además, la institución hizo uso de la opción por el volante central, ex All Boys, Darío Stefanatto. Pero, no le cumplieron el expreso pedido de reforzar la zona del campo que al equipo le había faltado recambio, la posición de un delantero de peso y goleador.
Con las ventas de los juveniles Federico Fernández -se queda hasta que termine la temporada, para luego partir al Nápoli-, y la de Marcos Rojo al Spartak de Moscú. La idea de Pachorra Sabella era que arribara un centro delantero para alternar con la Gata Fernández y Rodrigo López, ya recuperado de su lesión en la rodilla que prácticamente lo marginó del torneo ganado por el León. Pero, cómo se va a pensar en gastar cuando hay primas pendientes del 2010 con el plantel, adujeron los dirigentes. Hasta ahí, la paciencia del coach parecía gozar de buen pulso.
A la negativa dirigencial, se le suma -en mucho menor tenor- el plano futbolístico. En la cabeza del DT estaba firmemente la idea volver al clásico 4-4-2, con Enzo Pérez y Barrientos por las bandas, y ubicar al RoRo López junto a la Gata en la ofensiva. Esto a los jugadores, ya habituados a defender con 3, y rodear la mitad del campo con 5 jugadores, no les habría cuadrado el todo el cambio de sistema. De hecho, en la práctica de hoy había iniciado como el DT pretendía, pero ante la mala performance, decidió volver al esquema de urgencia que usó en el Apertura.
Por lo bajo, se habla de relaciones gastadas con algunos de los experimentados, y que no había sido del agrado del entrenador, que en el momento en que su nombre figuraba en la nómina de posibles sucesores de Diego Maradona para la dirección técnica de la Selección Nacional, se hubiera barajado el nombre de Miguel Ángel Russo -otro hijo pródigo de la institución- como una posible opción.
A 9 días del debut de Estudiantes en el Clausura, el viernes 11 ante Newell’s, y del posterior viaje a Belo Horizonte para jugar con el Cruzeiro, Sabella dijo hasta luego al campeón. El adiós, podría darse mañana, tras reunirse con su cuerpo técnico.
IVÁN ISOLANI
abetsen@gmail.com
De esta manera, Alejandro Sabella decidía hacerse a un lado del banco del Pincharrata. En orden decreciente de razones, el desgaste con los dirigentes por la política de incorporaciones, parece haber adquirido una preponderancia casi unánime. Llegaron el Pitu Barrientos por estos 6 meses sin cargo, un nombre aceptado por el entrenador. También, el lateral Nelson Benítez, el plan B del apellido deslizado por Sabella, que era Lucas Licht. Y además, la institución hizo uso de la opción por el volante central, ex All Boys, Darío Stefanatto. Pero, no le cumplieron el expreso pedido de reforzar la zona del campo que al equipo le había faltado recambio, la posición de un delantero de peso y goleador.
Con las ventas de los juveniles Federico Fernández -se queda hasta que termine la temporada, para luego partir al Nápoli-, y la de Marcos Rojo al Spartak de Moscú. La idea de Pachorra Sabella era que arribara un centro delantero para alternar con la Gata Fernández y Rodrigo López, ya recuperado de su lesión en la rodilla que prácticamente lo marginó del torneo ganado por el León. Pero, cómo se va a pensar en gastar cuando hay primas pendientes del 2010 con el plantel, adujeron los dirigentes. Hasta ahí, la paciencia del coach parecía gozar de buen pulso.
A la negativa dirigencial, se le suma -en mucho menor tenor- el plano futbolístico. En la cabeza del DT estaba firmemente la idea volver al clásico 4-4-2, con Enzo Pérez y Barrientos por las bandas, y ubicar al RoRo López junto a la Gata en la ofensiva. Esto a los jugadores, ya habituados a defender con 3, y rodear la mitad del campo con 5 jugadores, no les habría cuadrado el todo el cambio de sistema. De hecho, en la práctica de hoy había iniciado como el DT pretendía, pero ante la mala performance, decidió volver al esquema de urgencia que usó en el Apertura.
Por lo bajo, se habla de relaciones gastadas con algunos de los experimentados, y que no había sido del agrado del entrenador, que en el momento en que su nombre figuraba en la nómina de posibles sucesores de Diego Maradona para la dirección técnica de la Selección Nacional, se hubiera barajado el nombre de Miguel Ángel Russo -otro hijo pródigo de la institución- como una posible opción.
A 9 días del debut de Estudiantes en el Clausura, el viernes 11 ante Newell’s, y del posterior viaje a Belo Horizonte para jugar con el Cruzeiro, Sabella dijo hasta luego al campeón. El adiós, podría darse mañana, tras reunirse con su cuerpo técnico.
IVÁN ISOLANI
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