El Rojo d Avellaneda sufrió -como estaba previsto- e la altura de Quito y, pese a perder el encuentro por 1 a 0, cerró su clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Michael Quiñónes, en el inicio del segundo tiempo, marcó el único tanto de la noche quiteña. Independiente, que sustentó su gran defensa en las manos de Hilario Navarro, se medirá en el Grupo 8 con Lig de Quito (ECU), Peñarol (URU) y Godoy Cruz (ARG).Independiente elegía la conservación de su terruño, tratando de hacer un trabajo de entradas y saldias de los 3 del fondo en las espaldas de los volantes. Sabiendo del esfuerzo en la altura, el Turco planeaba rodear los tres cuartos para que no tuviera el conjunto quiteño armado de juego, y que en las coberturass no fueran mano a mano, sino en bloque y con cooperación.
A espaldas de Mareque, Paredes parecía volar y, por ese sector, Gustavo Rodas se tiraba para ofrecerse como descarga y crear peligro a la última línea. Desmasiado lejos las torres del Rojo del área de Elizaga, la dinámica de Cabrera y Mareque, que tenían que desdoblarse siendo salida por las bandas, acoplándose a Defederico para abastecerlos, y también retroceder con lam arca y tapar los desbordes.
Hasta los 20', era Deportivo Quito vs Hilario Navarro. De todos lados y latitudes, los hombres del a Akd probaban de media y larga distancia, y siempre el golero correntino respondía volando y sacando del ángulo todos los tiros. Ésto era un síntoma del no asentamiento de los volantes del Rey de Copas, que se preocupaban más por perseguir la carrera de los blaugranas, y no tomaban posiciones para esperar los movimientos del rival.
En el complemento, y en la primera que tenía entre sus pies, el ingresado Michael Quiñónes, que arrancó la jugada de la izquierda al centro, recibió de frente al arco un pase rebotado de Bevacqua, pudo lo que no pudieron sus compañeros: vencer a Hilario Navarro desde afuera del área. Su disparo se fue abriendo, calculado, con la parte interna del pie diestro, la colocó en la ratonera más lejana y avivó las brazas. Prendió el fuego que hasta ese momento parecía irse consumiendo arrebatado, desesperado por no poder marcar.
Pasaron los minutos y, Quito se despesraba por lograr el gol que le diera la chance de disputar tiros desde el punto del penal, pero no sabía como entrarle a un Independiente con mucha gente abocada a la cobertura defensiva, y que en la compresión era suficiente para lograr su cometido.
IVÁN ISOLANI
abetsen@gmail.com
A espaldas de Mareque, Paredes parecía volar y, por ese sector, Gustavo Rodas se tiraba para ofrecerse como descarga y crear peligro a la última línea. Desmasiado lejos las torres del Rojo del área de Elizaga, la dinámica de Cabrera y Mareque, que tenían que desdoblarse siendo salida por las bandas, acoplándose a Defederico para abastecerlos, y también retroceder con lam arca y tapar los desbordes.
Hasta los 20', era Deportivo Quito vs Hilario Navarro. De todos lados y latitudes, los hombres del a Akd probaban de media y larga distancia, y siempre el golero correntino respondía volando y sacando del ángulo todos los tiros. Ésto era un síntoma del no asentamiento de los volantes del Rey de Copas, que se preocupaban más por perseguir la carrera de los blaugranas, y no tomaban posiciones para esperar los movimientos del rival.
En el complemento, y en la primera que tenía entre sus pies, el ingresado Michael Quiñónes, que arrancó la jugada de la izquierda al centro, recibió de frente al arco un pase rebotado de Bevacqua, pudo lo que no pudieron sus compañeros: vencer a Hilario Navarro desde afuera del área. Su disparo se fue abriendo, calculado, con la parte interna del pie diestro, la colocó en la ratonera más lejana y avivó las brazas. Prendió el fuego que hasta ese momento parecía irse consumiendo arrebatado, desesperado por no poder marcar.
Pasaron los minutos y, Quito se despesraba por lograr el gol que le diera la chance de disputar tiros desde el punto del penal, pero no sabía como entrarle a un Independiente con mucha gente abocada a la cobertura defensiva, y que en la compresión era suficiente para lograr su cometido.
IVÁN ISOLANI
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