22:55 LONDRES TODAVÍA LEJOS

Una constante, el juego vacío de contenido, de fundamento. El no saber cómo edificar un triunfo más que por algún atisbo individual, debe repercutir soberanamente en la mente de jóvenes que todavía no tienen formadas su personalidad fuera ni dentro de una cancha. Y parece que, como un síntoma generalizado a todo el torneo, la Selección Sub 20 no encontró los caminos para encontrar los caminos, y cayó derrotada por 1 a 0 ante Uruguay. Con esta derrota, se compromete la participación nacional en los Juegos Olímpicos de Londres, que dependerá del resultado del partido de Brasil ante Ecuador, y una carencia pronunciada de ideas para fabricar ilusiones del medio hacia arriba.
En los primeros minutos, Argentina no le lograba encontrar la vuelta a la superpoblación de hombres que se posicionaban escalonadamente en la zona céntrica. Polenta y Mayada hacía el ida y vuelta por las bandas, y por el medio, Prieto sobraba por delante de los centrales, y otros dos unos metros más adelantados para que, además de cubrir los espacios y entorpecer la circulación y gestación del juego argentino, debían ser los que hagan respirar a la Celeste cuando recuperaba el balón.
Al ajedrez propuesto por el rival, se le agregaba que, desde el periplo de volantes, no había quien pudiera filtrar una pelota para los dos de arriba, aislados ante muchas piernas. Cardozo para romper y rápida descarga, Martínez por derecha, estaba más traccionar agachando la cabeza. Quedaba intentar desde la posición de Rodrigo Battaglia, que desde su posicionamiento a la izquierda del 5, y casi nunca pisando los tres cuartos rival, buscaba ser el lanzador. La Pulguita Iturbe casi inexistente, demasiado rodeado y acompañado por la férrea marca de los uruguayos.
El complemento fue totalmente diferente. Porque Uruguay desplegó sus armas. Con el ingreso de Federico Rodríguez, la Celeste se adelantó en el terreno y, lejos de su arquero Ichazo, se propuso manejar la pelota en terreno ajeno. Y lo hizo, porque el lungo Vecino se desprendía desde su posición céntrica para juntarse con el chiquitito Luna y así, intentar hacer ancho al equipo y aprovecharse de lo opaco argentino.
La diferencia en el tanteador no tardó en llegar. Porque Adrián Luna, que en la primera mitad había estado apagado, por una disposición general del equipo, y con la geografía del balón demasiado distante de su zona de influencia. Pero ahora, con metros y campo para maniobrar, cedió para la entrada de Vecino, que casi tocando la línea del área grande, definió por encima –excelente definición- de Andrada. Uruguay arriba, logrando en una acción o que a nuestra selección le costó todo el torneo: ser vertical y encontrar una diagonal.
Los cambios de Perazzo no fueron los esperados, y la ausencia de conceptos válidos para armar una remontada, o buscar un mínimo sistema de juego para llegar al arco rival, fueron en este partido, los elementos carentes del medio hacia arriba, y una constante en este torneo clasificatorio.



IVÁN ISOLANI
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